Cómo me gustaría a veces tener fe ciega en que todo va a salir bien. Me gustaría ser ingenua y pensarlo. O ser realista.
Me gustaría ser valiente. Me gustaría poder afrontar de cara a todas las personas que me hacen daño, a todas las situaciones, me gustaría que todo saliese bien.
Ya ni siquiera sé si me gustaría tener a alguien a mi lado para apoyarme, ni siquiera sé si quiero a alguien caído del cielo para que me haga ver que no todo es tan negro, ni tan azul. Ya no sé si le quiero.
Me intento inspirar a mi misma con frases, pegándolas por distintos lugares de mi vida, intentando que me despierten por las mañanas con un empujoncito de viento y lluvia... Pero no siempre es así. Los días son mediocres porque vivo en la incertidumbre, porque no sé lo que quiero, porque me falta algo.
Mis días son mediocres porque no quiero irme lejos, pero tampoco estar aquí.
Mis días son mediocres porque no sé qué va a ser de mi vida, porque siento que he perdido hace tiempo, y también el tiempo, y porque, cuando empiezo a sentirme mal, pienso en que alguien puede estar peor, y que soy egoísta.
Y no me malinterpretéis, pensar eso suele ser motivador, pero no lo es tanto cuando conoces a la persona en cuestión y no puedes hacer nada por ella. No puedes hacer nada por ella porque no te deja.
Porque no sabe que la quieres.
lunes, 6 de junio de 2016
sábado, 21 de mayo de 2016
Lo siento.
Cuántas veces habré soñado con estar a tu lado, y si no es a tu lado, un poco más cerca. Solo quería estar un poco más cerca... "a quince minutos", como dijiste una vez.
Cómo duele haber sido tu decepción, no haber cumplido tus expectativas, no haber sido como tú esperabas y no haber tenido el enorme placer de salvarte.
Cómo duele que nunca vayas a saber nada de esto, y que, a pesar de todo, el destino no lo haya querido. Cómo duele que a la vida no le gustásemos juntos, cómo quema este consuelo.
Ya no sirve de nada pensar en ti a todas horas, en cómo sería mirarte a los ojos, o abrazarte. Ni en tu olor, tu piel, tus manos. No sirve de nada ilusionarse en vano. Nunca tendré nada de eso, porque de otra, serás de otra... como antes de mis besos.
Tu voz, tu cuerpo claro, tus ojos infinitos.
Cómo duele haber sido tu decepción, no haber cumplido tus expectativas, no haber sido como tú esperabas y no haber tenido el enorme placer de salvarte.
Cómo duele que nunca vayas a saber nada de esto, y que, a pesar de todo, el destino no lo haya querido. Cómo duele que a la vida no le gustásemos juntos, cómo quema este consuelo.
Ya no sirve de nada pensar en ti a todas horas, en cómo sería mirarte a los ojos, o abrazarte. Ni en tu olor, tu piel, tus manos. No sirve de nada ilusionarse en vano. Nunca tendré nada de eso, porque de otra, serás de otra... como antes de mis besos.
Tu voz, tu cuerpo claro, tus ojos infinitos.
domingo, 15 de mayo de 2016
Todo está teñido de rojo.
Muchas veces pienso que nada de lo que hacemos tiene sentido. Que no hay un destino ni un por qué, que las cosas no son por algo, que alguien nos espía desde algún sitio y dice "a ver dónde se piensan que están y para qué", mientras se sienta a mirar nuestro ridículo espectáculo.
Todo eso del amor de nuestra vida, el hilo rojo del destino, las cosas que pasan por algo, las cosas que pasan "porque tienen que pasar", etc. Todo eso. Todo eso es una mentira barata que nos venden porque les conviene. Porque es mejor tenernos distraídos pensando que el alma gemela existe, y buscando nuestro destino, que tenernos a todos haciendo lo que nos de la gana porque, sencillamente, esto no tiene ningún sentido.
Todo eso del amor de nuestra vida, el hilo rojo del destino, las cosas que pasan por algo, las cosas que pasan "porque tienen que pasar", etc. Todo eso. Todo eso es una mentira barata que nos venden porque les conviene. Porque es mejor tenernos distraídos pensando que el alma gemela existe, y buscando nuestro destino, que tenernos a todos haciendo lo que nos de la gana porque, sencillamente, esto no tiene ningún sentido.
domingo, 8 de mayo de 2016
No quiero.
Otra vez me quedaré con las ganas de besarte, de tocarte, de mirarte a los ojos.
Déjame hacerlo, porque nunca lo he hecho, déjame intentarlo, porque solamente voy a vivir una vez. Déjame hablarte, háblame, cuéntame... sólo quiero amarte.
¿Por qué amo tanto? ¿Por qué tengo estas malditas ganas de amar? ¿Es que alguna vez me han traído algo bueno?
Siempre es dolor y sensaciones amargas, y cansadas, y abatidas, y cuando todo eso termina se convierte en un "bueno, al menos te amé esa vez".
¿Vale la pena?
Déjame hacerlo, porque nunca lo he hecho, déjame intentarlo, porque solamente voy a vivir una vez. Déjame hablarte, háblame, cuéntame... sólo quiero amarte.
¿Por qué amo tanto? ¿Por qué tengo estas malditas ganas de amar? ¿Es que alguna vez me han traído algo bueno?
Siempre es dolor y sensaciones amargas, y cansadas, y abatidas, y cuando todo eso termina se convierte en un "bueno, al menos te amé esa vez".
¿Vale la pena?
miércoles, 4 de mayo de 2016
Ojalá pudieses leer esto.
Supongo que alguna vez te habrá pasado eso de querer tanto a alguien que te da igual que no esté contigo mientras esté bien.
La verdad es que no sé por qué te quise tanto, no sé qué hiciste, no qué se me metió en la cabeza, pero, aunque ya no sienta lo mismo de antes, se me hace un nudo el corazón si me acuerdo de tu voz.
Eras buena persona. Y yo siempre pensando que eras tan malo e intentando justificarme con ello... Pero supongo que fue mi manera de soportar el dolor.
A lo mejor ni siquiera debería estar escribiendo esto, ya ha pasado mucho tiempo. Pero es que yo no puedo olvidarte.
Y no me malinterpretes, no lloro por ti, no sufro, no tengo ganas de hablarte ni de que reaparezcas en mi vida. (O tal vez sí, aunque querer no significa necesitar)
Pero me acuerdo de ti. Me acuerdo de esa noche, bajo las estrellas, y me acuerdo de tu tranquilidad. Recuerdo que cuando me cogiste de la mano, y yo bajé la cabeza para ver nuestras manos entrelazadas, me sentí por primera vez en paz. En toda mi vida. Eso puedo jurarlo. Y esos sentimientos a veces quieren volver, y se acuerdan de ti... pero no, no es correcto.
Y podría seguir escribiendo, pero no es necesario cuando te lo puedo decir todo de otra manera.
La verdad es que no sé por qué te quise tanto, no sé qué hiciste, no qué se me metió en la cabeza, pero, aunque ya no sienta lo mismo de antes, se me hace un nudo el corazón si me acuerdo de tu voz.
Eras buena persona. Y yo siempre pensando que eras tan malo e intentando justificarme con ello... Pero supongo que fue mi manera de soportar el dolor.
A lo mejor ni siquiera debería estar escribiendo esto, ya ha pasado mucho tiempo. Pero es que yo no puedo olvidarte.
Y no me malinterpretes, no lloro por ti, no sufro, no tengo ganas de hablarte ni de que reaparezcas en mi vida. (O tal vez sí, aunque querer no significa necesitar)
Pero me acuerdo de ti. Me acuerdo de esa noche, bajo las estrellas, y me acuerdo de tu tranquilidad. Recuerdo que cuando me cogiste de la mano, y yo bajé la cabeza para ver nuestras manos entrelazadas, me sentí por primera vez en paz. En toda mi vida. Eso puedo jurarlo. Y esos sentimientos a veces quieren volver, y se acuerdan de ti... pero no, no es correcto.
Y podría seguir escribiendo, pero no es necesario cuando te lo puedo decir todo de otra manera.
martes, 12 de abril de 2016
Constelación.
Recuerdo aquella noche estrellada perfectamente.
Yo estaba segura, por primera vez en mi vida, y tú feliz y con ganas.
Yo estaba segura.
Me acuerdo del momento en el que apoyé mi cabeza en tus piernas y miré hacia las estrellas, me acuerdo de lo que sentí. Recuerdo que guardé ese momento en lo más profundo de mi corazón.
Siempre supe que eso no saldría bien, pero jamás pensé que saldría tan mal. No pude ver el futuro, no pude verme a mi misma sola, perdida en una ciudad enorme sin sentir nada a parte de soledad. Lejos habían quedado aquellas estrellas.
Y lejos, más lejos que nunca, estabas tú. Tú, alguien diferente. Alguien que abrazaba por las noches a otra chica que también miraba las estrellas. Alguien que ya no era mi amigo, mi compañero, mi estrella, ni nada.
Estaba segura.
Yo estaba segura, por primera vez en mi vida, y tú feliz y con ganas.
Yo estaba segura.
Me acuerdo del momento en el que apoyé mi cabeza en tus piernas y miré hacia las estrellas, me acuerdo de lo que sentí. Recuerdo que guardé ese momento en lo más profundo de mi corazón.
Siempre supe que eso no saldría bien, pero jamás pensé que saldría tan mal. No pude ver el futuro, no pude verme a mi misma sola, perdida en una ciudad enorme sin sentir nada a parte de soledad. Lejos habían quedado aquellas estrellas.
Y lejos, más lejos que nunca, estabas tú. Tú, alguien diferente. Alguien que abrazaba por las noches a otra chica que también miraba las estrellas. Alguien que ya no era mi amigo, mi compañero, mi estrella, ni nada.
Estaba segura.
lunes, 2 de noviembre de 2015
No recordar.
Me ha dado por leer todo lo que llevaba escribiendo este tiempo. Desde que empecé hace años.
Qué oscura era mi mente, cómo me conocía a mi misma y cómo creía que conocía a las personas que me hacían daño.
Tengo que decir que he aprendido mucho. Todos aprendemos del dolor. He aprendido de las desilusiones y de todas las veces que intentaron romperme el corazón.
Pero, y este es el GRAN pero, sigo siendo tan sensible como era antes. Incluso más. Es tan fácil hacerme daño que intento que nadie lo sepa para no acabar siendo devorada.
Y es que sigo siendo demasiado sensible para el mundo... debería irme de aquí.
lunes, 24 de agosto de 2015
Todo pasa.
Hoy hago un llamado de atención a todas esas personas a las cuales les gusta torturarse constantemente por cosas que han hecho o dicho, o, peor aún, por cosas que no llegaron a hacer o decir.
Es duro, es difícil, pero todo hay que dejarlo ir. Pero, y este es un gran ''pero'', siempre después de haberlo intentado antes.
No hay mayor sentimiento de satisfacción saber que has intentado todo por conseguir algo, porque sabrás que aunque luego no salga como esperabas, nunca habrá salido mal. Ha pasado así por causas que escapan de tu razón y tienes que aceptarlo y esperar que venga algo mejor, porque si lo esperas, vendrá. Si no lo haces, también lo hará, pero pasará de largo.
Tenemos que entender que todo lo que no necesitamos en nuestra vida, de alguna manera se marchará, tarde o temprano, cuando ya hayamos aprendido la lección y no nos sea útil. O se irá precisamente para hacernos aprender una lección.
Así que ahora piensa, respira, date cuenta de lo que te gustaría tener en tu vida y lo que no.
Y actúa.
martes, 14 de julio de 2015
Flechazos
Seré breve.
Piensa en todas las personas en las que te has fijado, en secreto. Sin decir una palabra o no queriendo hablar demasiado de ello.
Todas esas personas que has encontrado atractivas, ya sea de personalidad como físicamente, todas esas a las que nunca les dijiste nada.
Cada extraño del que temporalmente te enamoraste en la escuela, el instituto, el transporte público.
Todas aquellas personas en las que pensaste durante todo el día hasta encontrártelas, una mañana apenas abriste los ojos, o antes de irte a dormir.
Y ahora date un momento para pensar que tú has sido esa persona para muchas otras.
Y nunca tuviste ni idea.
Y soñando un poco... tal vez, si ellos hubiesen dejado de pensar que era imposible llegar a ti, y hubiesen hecho algo... ahora tu vida sería diferente.
¿O no?
Piensa en todas las personas en las que te has fijado, en secreto. Sin decir una palabra o no queriendo hablar demasiado de ello.
Todas esas personas que has encontrado atractivas, ya sea de personalidad como físicamente, todas esas a las que nunca les dijiste nada.
Cada extraño del que temporalmente te enamoraste en la escuela, el instituto, el transporte público.
Todas aquellas personas en las que pensaste durante todo el día hasta encontrártelas, una mañana apenas abriste los ojos, o antes de irte a dormir.
Y ahora date un momento para pensar que tú has sido esa persona para muchas otras.
Y nunca tuviste ni idea.
Y soñando un poco... tal vez, si ellos hubiesen dejado de pensar que era imposible llegar a ti, y hubiesen hecho algo... ahora tu vida sería diferente.
¿O no?
viernes, 10 de abril de 2015
A ese amor prohibido.
No puedo entender cómo escribir algo puede llegar a doler tanto. Porque me duele, me duele muchísimo, y vaya... llevaba mucho tiempo sin sentir esto.
Si es que alguna vez lo he sentido.
Ahora mismo estoy aquí, sentada, en silencio, respirando profundamente para mantener la calma y escuchando la lluvia. Esto es ridículo, es una tortura.
Me gustaría haber aprovechado más todos esos momentos juntos. Siempre te miraba con miedo, con vergüenza, como si fueras a desnudarme con la mirada, y cada vez que me decías algo bonito, simplemente me reía y apartaba la mirada. Ahora sé que todo eso merecía, mínimo, un beso. Pero ahora estoy demasiado lejos, y no solo por la distancia en kilómetros.
Me gustaría demostrarte que pienso constantemente en ti, pero supongo que ya lo sabes. Sabes que si sólo pensara en mi, ahora mismo estaría en un tren, acortando la distancia entre tú y yo, y no aquí sentada escribiendo esto. Pero es que sé que a ti no te gustan esas cosas. No te gusta arriesgarte, ni que lo hagan por ti. Ni los sacrificios. Ni las cosas que luego podrían hacernos daño.
Soy demasiado impulsiva y romántica para alguien que solo está centrado en sus juegos. Pero voy a echarte de menos. Está siendo muy duro dejarte ir, y que no te sorprenda que alguna vez vuelva a hablarte, ojalá perdones la terrible necesidad que me invade de saber cómo estás, y querer abrazarte en la distancia. Y protegerte, aunque sepa que ya eres mayor para hacerlo tú solo.
Y... no sé a quién quiero engañar. Ojalá el destino vuelva a unirnos alguna vez. El destino, la vida, lo que sea, porque yo no puedo hacer mucho más, y tengo fe ciega en que, si tenemos que ser, seremos...
Pero si tengo que echarte de menos durante toda mi vida... también lo haré.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



