Muchas veces pienso que nada de lo que hacemos tiene sentido. Que no hay un destino ni un por qué, que las cosas no son por algo, que alguien nos espía desde algún sitio y dice "a ver dónde se piensan que están y para qué", mientras se sienta a mirar nuestro ridículo espectáculo.
Todo eso del amor de nuestra vida, el hilo rojo del destino, las cosas que pasan por algo, las cosas que pasan "porque tienen que pasar", etc. Todo eso. Todo eso es una mentira barata que nos venden porque les conviene. Porque es mejor tenernos distraídos pensando que el alma gemela existe, y buscando nuestro destino, que tenernos a todos haciendo lo que nos de la gana porque, sencillamente, esto no tiene ningún sentido.
domingo, 15 de mayo de 2016
domingo, 8 de mayo de 2016
No quiero.
Otra vez me quedaré con las ganas de besarte, de tocarte, de mirarte a los ojos.
Déjame hacerlo, porque nunca lo he hecho, déjame intentarlo, porque solamente voy a vivir una vez. Déjame hablarte, háblame, cuéntame... sólo quiero amarte.
¿Por qué amo tanto? ¿Por qué tengo estas malditas ganas de amar? ¿Es que alguna vez me han traído algo bueno?
Siempre es dolor y sensaciones amargas, y cansadas, y abatidas, y cuando todo eso termina se convierte en un "bueno, al menos te amé esa vez".
¿Vale la pena?
Déjame hacerlo, porque nunca lo he hecho, déjame intentarlo, porque solamente voy a vivir una vez. Déjame hablarte, háblame, cuéntame... sólo quiero amarte.
¿Por qué amo tanto? ¿Por qué tengo estas malditas ganas de amar? ¿Es que alguna vez me han traído algo bueno?
Siempre es dolor y sensaciones amargas, y cansadas, y abatidas, y cuando todo eso termina se convierte en un "bueno, al menos te amé esa vez".
¿Vale la pena?
miércoles, 4 de mayo de 2016
Ojalá pudieses leer esto.
Supongo que alguna vez te habrá pasado eso de querer tanto a alguien que te da igual que no esté contigo mientras esté bien.
La verdad es que no sé por qué te quise tanto, no sé qué hiciste, no qué se me metió en la cabeza, pero, aunque ya no sienta lo mismo de antes, se me hace un nudo el corazón si me acuerdo de tu voz.
Eras buena persona. Y yo siempre pensando que eras tan malo e intentando justificarme con ello... Pero supongo que fue mi manera de soportar el dolor.
A lo mejor ni siquiera debería estar escribiendo esto, ya ha pasado mucho tiempo. Pero es que yo no puedo olvidarte.
Y no me malinterpretes, no lloro por ti, no sufro, no tengo ganas de hablarte ni de que reaparezcas en mi vida. (O tal vez sí, aunque querer no significa necesitar)
Pero me acuerdo de ti. Me acuerdo de esa noche, bajo las estrellas, y me acuerdo de tu tranquilidad. Recuerdo que cuando me cogiste de la mano, y yo bajé la cabeza para ver nuestras manos entrelazadas, me sentí por primera vez en paz. En toda mi vida. Eso puedo jurarlo. Y esos sentimientos a veces quieren volver, y se acuerdan de ti... pero no, no es correcto.
Y podría seguir escribiendo, pero no es necesario cuando te lo puedo decir todo de otra manera.
La verdad es que no sé por qué te quise tanto, no sé qué hiciste, no qué se me metió en la cabeza, pero, aunque ya no sienta lo mismo de antes, se me hace un nudo el corazón si me acuerdo de tu voz.
Eras buena persona. Y yo siempre pensando que eras tan malo e intentando justificarme con ello... Pero supongo que fue mi manera de soportar el dolor.
A lo mejor ni siquiera debería estar escribiendo esto, ya ha pasado mucho tiempo. Pero es que yo no puedo olvidarte.
Y no me malinterpretes, no lloro por ti, no sufro, no tengo ganas de hablarte ni de que reaparezcas en mi vida. (O tal vez sí, aunque querer no significa necesitar)
Pero me acuerdo de ti. Me acuerdo de esa noche, bajo las estrellas, y me acuerdo de tu tranquilidad. Recuerdo que cuando me cogiste de la mano, y yo bajé la cabeza para ver nuestras manos entrelazadas, me sentí por primera vez en paz. En toda mi vida. Eso puedo jurarlo. Y esos sentimientos a veces quieren volver, y se acuerdan de ti... pero no, no es correcto.
Y podría seguir escribiendo, pero no es necesario cuando te lo puedo decir todo de otra manera.
martes, 12 de abril de 2016
Constelación.
Recuerdo aquella noche estrellada perfectamente.
Yo estaba segura, por primera vez en mi vida, y tú feliz y con ganas.
Yo estaba segura.
Me acuerdo del momento en el que apoyé mi cabeza en tus piernas y miré hacia las estrellas, me acuerdo de lo que sentí. Recuerdo que guardé ese momento en lo más profundo de mi corazón.
Siempre supe que eso no saldría bien, pero jamás pensé que saldría tan mal. No pude ver el futuro, no pude verme a mi misma sola, perdida en una ciudad enorme sin sentir nada a parte de soledad. Lejos habían quedado aquellas estrellas.
Y lejos, más lejos que nunca, estabas tú. Tú, alguien diferente. Alguien que abrazaba por las noches a otra chica que también miraba las estrellas. Alguien que ya no era mi amigo, mi compañero, mi estrella, ni nada.
Estaba segura.
Yo estaba segura, por primera vez en mi vida, y tú feliz y con ganas.
Yo estaba segura.
Me acuerdo del momento en el que apoyé mi cabeza en tus piernas y miré hacia las estrellas, me acuerdo de lo que sentí. Recuerdo que guardé ese momento en lo más profundo de mi corazón.
Siempre supe que eso no saldría bien, pero jamás pensé que saldría tan mal. No pude ver el futuro, no pude verme a mi misma sola, perdida en una ciudad enorme sin sentir nada a parte de soledad. Lejos habían quedado aquellas estrellas.
Y lejos, más lejos que nunca, estabas tú. Tú, alguien diferente. Alguien que abrazaba por las noches a otra chica que también miraba las estrellas. Alguien que ya no era mi amigo, mi compañero, mi estrella, ni nada.
Estaba segura.
lunes, 2 de noviembre de 2015
No recordar.
Me ha dado por leer todo lo que llevaba escribiendo este tiempo. Desde que empecé hace años.
Qué oscura era mi mente, cómo me conocía a mi misma y cómo creía que conocía a las personas que me hacían daño.
Tengo que decir que he aprendido mucho. Todos aprendemos del dolor. He aprendido de las desilusiones y de todas las veces que intentaron romperme el corazón.
Pero, y este es el GRAN pero, sigo siendo tan sensible como era antes. Incluso más. Es tan fácil hacerme daño que intento que nadie lo sepa para no acabar siendo devorada.
Y es que sigo siendo demasiado sensible para el mundo... debería irme de aquí.
lunes, 24 de agosto de 2015
Todo pasa.
Hoy hago un llamado de atención a todas esas personas a las cuales les gusta torturarse constantemente por cosas que han hecho o dicho, o, peor aún, por cosas que no llegaron a hacer o decir.
Es duro, es difícil, pero todo hay que dejarlo ir. Pero, y este es un gran ''pero'', siempre después de haberlo intentado antes.
No hay mayor sentimiento de satisfacción saber que has intentado todo por conseguir algo, porque sabrás que aunque luego no salga como esperabas, nunca habrá salido mal. Ha pasado así por causas que escapan de tu razón y tienes que aceptarlo y esperar que venga algo mejor, porque si lo esperas, vendrá. Si no lo haces, también lo hará, pero pasará de largo.
Tenemos que entender que todo lo que no necesitamos en nuestra vida, de alguna manera se marchará, tarde o temprano, cuando ya hayamos aprendido la lección y no nos sea útil. O se irá precisamente para hacernos aprender una lección.
Así que ahora piensa, respira, date cuenta de lo que te gustaría tener en tu vida y lo que no.
Y actúa.
martes, 14 de julio de 2015
Flechazos
Seré breve.
Piensa en todas las personas en las que te has fijado, en secreto. Sin decir una palabra o no queriendo hablar demasiado de ello.
Todas esas personas que has encontrado atractivas, ya sea de personalidad como físicamente, todas esas a las que nunca les dijiste nada.
Cada extraño del que temporalmente te enamoraste en la escuela, el instituto, el transporte público.
Todas aquellas personas en las que pensaste durante todo el día hasta encontrártelas, una mañana apenas abriste los ojos, o antes de irte a dormir.
Y ahora date un momento para pensar que tú has sido esa persona para muchas otras.
Y nunca tuviste ni idea.
Y soñando un poco... tal vez, si ellos hubiesen dejado de pensar que era imposible llegar a ti, y hubiesen hecho algo... ahora tu vida sería diferente.
¿O no?
Piensa en todas las personas en las que te has fijado, en secreto. Sin decir una palabra o no queriendo hablar demasiado de ello.
Todas esas personas que has encontrado atractivas, ya sea de personalidad como físicamente, todas esas a las que nunca les dijiste nada.
Cada extraño del que temporalmente te enamoraste en la escuela, el instituto, el transporte público.
Todas aquellas personas en las que pensaste durante todo el día hasta encontrártelas, una mañana apenas abriste los ojos, o antes de irte a dormir.
Y ahora date un momento para pensar que tú has sido esa persona para muchas otras.
Y nunca tuviste ni idea.
Y soñando un poco... tal vez, si ellos hubiesen dejado de pensar que era imposible llegar a ti, y hubiesen hecho algo... ahora tu vida sería diferente.
¿O no?
viernes, 10 de abril de 2015
A ese amor prohibido.
No puedo entender cómo escribir algo puede llegar a doler tanto. Porque me duele, me duele muchísimo, y vaya... llevaba mucho tiempo sin sentir esto.
Si es que alguna vez lo he sentido.
Ahora mismo estoy aquí, sentada, en silencio, respirando profundamente para mantener la calma y escuchando la lluvia. Esto es ridículo, es una tortura.
Me gustaría haber aprovechado más todos esos momentos juntos. Siempre te miraba con miedo, con vergüenza, como si fueras a desnudarme con la mirada, y cada vez que me decías algo bonito, simplemente me reía y apartaba la mirada. Ahora sé que todo eso merecía, mínimo, un beso. Pero ahora estoy demasiado lejos, y no solo por la distancia en kilómetros.
Me gustaría demostrarte que pienso constantemente en ti, pero supongo que ya lo sabes. Sabes que si sólo pensara en mi, ahora mismo estaría en un tren, acortando la distancia entre tú y yo, y no aquí sentada escribiendo esto. Pero es que sé que a ti no te gustan esas cosas. No te gusta arriesgarte, ni que lo hagan por ti. Ni los sacrificios. Ni las cosas que luego podrían hacernos daño.
Soy demasiado impulsiva y romántica para alguien que solo está centrado en sus juegos. Pero voy a echarte de menos. Está siendo muy duro dejarte ir, y que no te sorprenda que alguna vez vuelva a hablarte, ojalá perdones la terrible necesidad que me invade de saber cómo estás, y querer abrazarte en la distancia. Y protegerte, aunque sepa que ya eres mayor para hacerlo tú solo.
Y... no sé a quién quiero engañar. Ojalá el destino vuelva a unirnos alguna vez. El destino, la vida, lo que sea, porque yo no puedo hacer mucho más, y tengo fe ciega en que, si tenemos que ser, seremos...
Pero si tengo que echarte de menos durante toda mi vida... también lo haré.
sábado, 14 de marzo de 2015
Canciones.
No sé si seré la única persona en todo el mundo a la que las canciones ''de fiesta'' la ponen depresiva. A lo mejor es por los recuerdos de esas interminables noches que sé que ya nunca volverán.
De verdad, da tanta rabia cuando algo te sale mal... como para que encima estén las malditas canciones recordándotelo constantemente.
Es horrible y doloroso. Y a veces me hace sentir tan sola -estando rodeada de gente- que me dan ganas de atracar un banco e irme al otro lado del mundo y no volver jamás...
Pero yo qué sé, al fin y al cabo, toda esa mierda te hace sentir vivo.
De verdad, da tanta rabia cuando algo te sale mal... como para que encima estén las malditas canciones recordándotelo constantemente.
Es horrible y doloroso. Y a veces me hace sentir tan sola -estando rodeada de gente- que me dan ganas de atracar un banco e irme al otro lado del mundo y no volver jamás...
Pero yo qué sé, al fin y al cabo, toda esa mierda te hace sentir vivo.
domingo, 11 de enero de 2015
Cuando quieres que alguien se quede.
Cuando era más pequeña, -tendría unos dieciséis años-, fue la primera vez que ''me rompieron el corazón'', por así decirlo.
En ese entonces sentía que de verdad se había roto, y que nada volvería a ser lo mismo, y en parte era verdad. Todos sabemos que cuando nos pasa eso por primera vez, el mundo deja de ser igual. Y luego lo superamos, y seguimos, y seguramente somos felices independientemente del pasado que llevemos atrás, aunque esté ahí.
Pues recuerdo, que en esa época, cuando yo sentía que nada más tenía sentido y que jamás volvería a encontrar a nadie que me hiciera sentir lo mismo que me había hecho sentir esa persona que se acababa de ir, leí una historia.
Por casualidad, en una de esas tardes que pasas enteras, tú solo y una pantalla, con una manta y bastantes cosas que comer, pues una de esas tardes divagando por internet, yo encontré una historia, tan breve y triste a la vez que mi exagerado corazón sintió que fue marcado con un antes y un después.
La historia hablaba sobre líneas.
Las líneas paralelas, por ejemplo. Tienen mucho en común. Son dos líneas, en teoría exactamente iguales, que vienen del mismo lugar y se dirigen juntas hacia el mismo destino, pero están completamente separadas, y nunca, nunca, se van a encontrar, porque si se encontrasen, dejarían de ser lo que eran; dos líneas paralelas.
Pero pensemos que, bueno, que renuncian a ser dos líneas que tienen mucho en común y nunca se van a cruzar, y hagamos que se crucen, vale.
Se han cruzado una vez, pero ahora son líneas que han tomado rumbos distintos, y ni vienen ni van al mismo lugar, y ya no tienen nada en común.
Por no contar el hecho obvio de que nunca más van a volver a cruzarse, ni a caminar juntas aunque separadas.
Pues esta historia es aplicable a nosotros, a nuestros amores imposibles, a esos amigos que hacemos una noche y jamás volvemos a ver, a esas personas que conocemos de vacaciones, en ese caso, ellos son líneas que iban en otra dirección y se han cruzado con nosotros.
Pero, ¿y en el caso de las líneas paralelas?
Yo siempre las interpreté como una de esas personas que ves ahí, de pie, hermosas, lejanas y deslumbrantes, esas personas que miras a los ojos y sientes que tenéis demasiado en común como para no tratarse de una broma. Sientes que es una broma su mera existencia y su presencia ante ti, que tal vez es demasiado perfecto y debe tener algún error.
Y bueno, lo tiene.
Y es que esa persona es una línea paralela a ti, pero no te das cuenta hasta que dices: ''tengo que intentar llegar hasta ella''.
Y, si consigues llegar, si la luz no te deja ciego, logras rozarla con la punta de los dedos, y sientes las terribles ganas de poder hacer eso a diario, entonces, te conviertes en una línea cruzada.
Ahí es cuando te das cuenta de que era una línea paralela a ti, miras atrás pensando en cómo no te has podido dar cuenta antes de semejante verdad y sabes que ni su rumbo ni el tuyo es ya el mismo, pero que tienes que seguir adelante y cruzarte con muchas más líneas aún, y seguramente, tarde o temprano, alguna de esas líneas sea paralela a ti, pero esté tan, tan cerca, que nunca necesitarás cruzarte con ella para echarla de menos.
Bueno, pues ya han pasado casi cuatro años desde que leí esa historia por primera vez, y hoy tengo que recordarla otra vez y convencerme a mi misma de que a veces, hacer un sacrificio y cambiar un poco tu camino para cruzarte con otra línea que jamás volverás a ver, hace daño, -mucho daño- pero vale la pena -mucho, también-.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





